Kamako Gabe... "Los 50 años que vivió una mujer"

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Kamako Gabe

Foto:Cortesía Rina Gabe (nieta de Kamako Gabe).

Reproducimos el testimonio de la Sra. Kamako Gabe, publicado en 1967 en la revista Shufu no Tomo de Japón. Nuestro agradecimiento a su nieta, la artista Rina Gabe, por autorizarnos a compartir esta increíble historia de vida.

Estoy llevando una vida tranquila con mi nieta Rina en mi casa del barrio de Jesús María, ciudad capital del Perú, es un barrio donde vive la clase media.

Su padre es mi segundo hijo (Nori) y su madre es hija de madre peruana con japonés, para ella que tiene 17 años y se crió sin conocer el país de sus abuelos, el japonés es algo inentendible. Por ejemplo, el diente de una persona es HA, la hoja de los árboles es HA, la hoja del cuchillo es HA "no entiendo" (y mueve la cabeza).

Es muy hermoso su perfil cuando está pensativa. Es una belleza que la tenían las mujeres de la época del "Meiji al Taisho", cuando veo su perfil.

Seikichi era un muchacho hermoso, de cuerpo grande, pero yo nunca lo vi enojado. Era un llorón, que lloraba con mis maldades, parece que la madre era muy "recta" y eso le causó un trauma.

Cuando yo egresé del colegio, nuestros padres decidieron nuestro compromiso y él comentó a sus amigos: "Me voy a casar con una bruja y estoy temblando", en ese momento él era maestro de escuela y ya era un hermoso hombre, nos casamos el 22 de noviembre de 1913, en esa época los okinawenses soñaban con irse al exterior. Los numerosos jóvenes se iban buscando nuevos horizontes. No eran pocos los que ya instalados en Hawai y Norteamérica envían dinero a sus casas, esta moda tenía muy impresionado a mi esposo, mi suegro Gabe prendió el fuego: "...mientras sean jóvenes anda pronto al exterior".

Enseguida mi esposo fue a ver al representante de la compañía Morioka en Okinawa para informarse sobre Perú, quedó encantado con las extraordinarias ventajas que le ofrecían. Era una playa donde no llovía, todo el año sopla viento del mar y no se conoce el calor, ideal para vivir. La amabilidad de los peruanos es muy fecunda, vivienda gratis, un peso veinte por día de sueldo se puede llegar a sacar fácilmente dos pesos cincuenta por día descontando se llega fácilmente a treinta pesos mensuales. "Ustedes van por un contrato de 4 años y enseguida pueden lograr 1, 440 pesos", la propaganda para atraer futuros residentes en Perú era de este tipo, era la utilizada por Morioka.

Para esa época, 1, 440 yenes era muchísimo dinero. El representante agregó más a mi esposo: "Para ustedes, que recibieron una educación, Perú es el paraíso, pueden conseguir cualquier trabajo, vayan tranquilos que hacer fortuna no es un sueño, sin saber que nos engañaron nos animamos a partir de Okinawa en junio de 1914 a medio año de casados. Junto con otras 291 personas de todo Japón en un barco del puerto de Yokohama. Cuando el barco estaba en mitad del Pacífico llegó un telegrama de que comenzó la Primera Guerra Mundial.

Lecho de cerdos
A los 42 días de partir de Yokohama, el 24 de agosto de 1914 ancló en Cerro Azul a 130 Km. al sur de Lima, el barco no pudo llegar hasta el muelle, esperamos que nos viniera a buscar un barco más chico, no había viento pero las olas se retorcían como pequeñas colinas, el país de los Andes se veía la montaña y el desierto en un solo color grisáceo y hacía pensar que no hubiera ni un pasto ni un árbol, para mí que me crié en una isla llena de verde natural, sólo me parecía un paisaje del otro mundo, ya temblamos presintiendo un futuro difícil, luego llegó el barco a buscarnos pero tampoco pudo llegar al muelle, vinieron unos hombres hasta nosotros y nos ofrecieron su hombro negro como una roca, bajamos uno a uno sobre el hombro de los negros.

La vestimenta de los inmigrantes que se reunieron en el muelle era de lo más variada, algunos muy holgados, otros tan ajustados que ni se movían parecían que se iba a romper, otros con los zapatos mal puestos, ni uno bien vestido.

Nos subieron a un camión y nos llevaron a la Estancia Casa Blanca, cruzando el desierto atravesando los cultivos de caña de azúcar, cruzando una arboleda de sauces, nos bajaron en la entrada de una calle llena de casas precarias construidas de ladrillos superpuestos.

De una casucha se asomó un peón harapiento. Mirándolo bien era un japonés. Los 4 ó 5 habitantes que aparecieron tenían el pelo muy seco, la cara flaca y sucia, la ropa de algodón sucia de tierra y parecían salidos del fondo del infierno. Nos saludamos en silencio ellos no tenían fuerzas para hablar y nosotros no podíamos hablar del asombro, cuando nos señalaron una de las casuchas y nos dijeron que esa era la vivienda nos pareció increíble, nosotros sólo pensábamos que era el corral o el galpón.

Techo de barro y caña, todo era un solo ambiente con olor a tierra y el lecho era madera rústica clavada, aquí nos metieron a nosotros 2 con otra pareja, el techo con agujeros por donde asomaba el cielo color ceniza, esa noche juntamos hojas seca de la caña y las pusimos sobre el lecho, crujían cada vez que nos dábamos vuelta y nos picaba todo el cuerpo. Mi esposo suspiró profundamente diciendo "parece la cama de un chancho", nos vino a la memoria la propaganda de la Cia. Morioka.

La realidad era un paraíso al oído y un infierno a la vista a los 2 ó 3 días comenzamos a trabajar, cortamos caña desde la mañana temprano, yo que nací de campesinos pero que no conocía el trabajo en el campo enseguida tuve ampollas y me sangraron las manos, tratando de acostumbrarme al trabajo, a la semana solamente recibí un sol, mi esposo recibió el triple, lloramos con las 4 monedas en las manos.

Huida
Nos llamaban los nuevos inmigrantes y a la tardecita después de terminar el trabajo charlábamos sobre todo de la estancia con los anteriores inmigrantes, en Cañete además de Casablanca hay otras grandes estancias como Santa Barbara donde trabajaban otros inmigrantes japoneses pero la mayoría enfermos de malaria pero no hay médicos ni atención sanitaria y el único remedio es la quinina que se lo tiene que pagare uno mismo, luego se afecta el hígado y la mala alimentación dice que los va matando. No puede hacerse un sepelio por una sola persona hay que esperar que muera el próximo y se lo hace al mismo tiempo, si faltamos 14 ó 15 por un solo muerto vienen las quejas- tal como nos comentaban vimos pasar casi todos los días humildes cortejos fúnebres. Los muertos eran enterrados en el desierto pero la lápida era un trozo de madera de un cajón de kerosén, dicen que algunos solo eran un trozo de papela sobre un trozo de caña con el nombre en lápiz.

Hace poco pase por esta zona con mi hijo mayor Masahide, pero no hay grandes cambios comparando con hace 50 años, los campesinos peruanos viven tan pobres como aquellos inmigrantes japoneses, había chicos descalzos jugando.

La torre miraba hacia las casuchas y me pareció oír lamentos de los que allí duermen, Volviendo al tema, cuando comenzamos a trabajar en Casablanca en Lima y Callao se estaba formando una sociedad japonesa con gente que escapó de las estancias cercanas o enfermos que habían finalizado el contrato y tenían un poco de dinero. De Casablanca también hubo varios que se escaparon entonces cuando el barco carguero entró al Puerto de Cerro Azul, un inspector de la Compañía Morioka empezó a controlar.

Un día mi esposo pidió ayuda a un conocido en Lima a través de una carta que envió con un japonés que vino de Lima, enseguida vino a vernos un señor que se llamaba Maeda pero regresó sin decir nada. Decepcionado mi esposo pidió al inspector Kubo que rescindiera el contrato, la respuesta fue: "Si aguantan un año te hago inspector de la fábrica de azúcar". Entre tanto mi esposo enfermo de malaria, es como si la mala suerte se hubiese apoderado de nosotros, como último recurso mi esposo planeo la huida, pero la estancia estaba en medio del desierto con la pared de los Andes al este, el Océano Pacífico con su corriente fría de Humboldt al oeste y de norte a sur se extiende el desierto mortal, en esa época con poco desarrollo de las comunicaciones escapar era una apuesta de vida o muerte.

Pasaron unos meses y en febrero de 1915 nació nuestro hijo mayor Masahide. Por suerte en la estancia había una partera llamada Tokeshi que nos atendió gratis, muchos peruanos niseis de 40 ó 50 años fueron atendidos por esa señora, al nacer nuestro hijo nos pusimos más ansiosos yo hacia pañales con la ropa de dormir de mi esposo y espera el día de la fuga. El clima de Perú es al revés de Japón y a principios de abril entró al Puerto de Cerro Azul un barco carguero que transporta azúcar, ganado y frutas, el destino del barco es Callao y era una inmejorable oportunidad, esperamos el atardecer y mi esposo trajo dos burras.

Mi esposo subió abrazando al niño y yo detrás de él llegamos de nochye al muelle y esperamos el amanecer escondidos. A la mañana hicimos señas al lado del barco y nos subieron cuando pensé al fin estamos salvados, tuvimos un nuevo sobresalto, el inspector Kubo subió al barco y nos miró fijamente pero nos guiñó el ojo desvió la vista y camino hacia el borde de la cubierta nosotros entendimos que nos decía que escapemos y nos ocultamos entre el ganado. Pensándolo bien el inspector también había venido sin saber la situación. Cada vez que veía el humilde sepelio de los inmigrantes debe de haber pensado que todos escaparan. Al atardecer de ese día llegamos salvos a Callao.

Despedidos
Callao es un puerto ciudad cerca de Lima donde residen blancos, negros, indios y mestizos. Los negocios son pequeños y nosotros fuimos en busca de trabajo, cualquier trabajo. Fui a almorzar en una cafeteria sucia de un japonés que me recomendó ver a Kobayashi quien tiene negocio en el Mercado Central de hielo desgranado (raspadilla). Yo fui empleada a 20 centavos diario que no alcanzo para nada. El idioma español que nos enseñaron fueron de malas palabras. Este negocio de hielo fue cerrado y yo fui despedida.

El nuevo empleo fue en un restaurante del señor Irie (Okinawa) a 20 soles mensuales para matrimonio, donde filetear y freir bonito fue nuestro trabajo. Luego de 6 meses fuimos nuevamente despedidos.

Compramos un puesto a 100 soles en el mercado donde comenzamos el negocio de la raspadilla que nos enseño el señor Kobayashi. Pero, a los 6 meses fue necesario abandonar este negocio por contagio de MALARIA de mi esposo, 30 soles fue nuestro ahorro cuando abandonamos este trabajo.

Cansancio extremo
En la época de la Primera Guerra Mundial, los peruanos, sin embargo vivían en alegría de fiesta, como carnaval, día de la independencia y fiestas nacionales. Nosotros aprovechamos para vender el puesto y fuimos a Lima. En Lima compramos un puesto en el Mercado Autora donde comenzamos el negocio de sopa y jugo caliente que nos dio buen margen de ganancia.

La ciudad de Lima era de estilo español y bien pacífico donde carros tirados por caballos circulaban sobre calles de piedras adoquinadas.
Sin embargo, la epidemia de malaria azotaba a esta ciudad. Agricultores afectados por el mal de malaria vinieron al Hospital Dos de Mayo, construido hace 90 años en la ciudad de Lima con capacidad para 1000 pacientes. En este hospital estaba una hermosa monja nacida en Francia, llamada Madre Sol Francisca considerada como "Madre de los japoneses".

Desde el año1900 hasta 1915 fueron salvados 7330 enfermos. La ayuda y obra de caridad de esta madre a los japoneses, yo no tengo palabras para definir. Francisca con los ojos transparentes, sonrisa tierna llena de amor dedico la mitad de su vida para los japoneses. Su placer fue escuchar noticias de los japoneses.

En diciembre de 1957 Francisca fallece a los 91 años.

A los pocos años que comenzamos con el negocio de las sopas, en la ciudad de Aurora nacieron de las sopas, en la ciudad de Aurora nacieron mis hijas Fría y dos años más tarde Beatriz.

Pero mi esposo al trabajar con los japoneses se tornó alcohólico. Dos años más tarde nació Carlos, pero la situación de mi esposo fue cada vez peor, hasta hubo dos días de beber alcohol sin retornar a casa. Abandonó por completo el trabajo y el cuidado de la familia. Yo estaba a cargo del negocio y el cuidado de la familia. Habían días sin hablar una palabra en japonés. Había noches sin que pueda dormi. Hasta comencé a pensar en matarme, En 1922, yo fui bautizada católica. Mi esposo me acusaba de traidora a la patria. En el enojo de mi esposo, yo comencé a rezar fervientemente.

Paso aproximadamente 3 años, vino la primavera. Mi esposo por completo dejo de tomar y también dejo de fumar y comenzó a dedicarse por completo al negocio y a la familia. Me comenzo a tratar muy bien. Nunca falto de comprarme la revista "Shufu no tomo". Ya hace más de 40 años que soy lectora de esta revista. Más tarde en 1948, mi esposo fue bautizado católico.

Revuelta peruana
En 1924 nosotros comenzamos el negocio de almacén. El negocio tenía 3 metros de frente y 30 metros cuadrados de superficie. Un año antes había nacido Masanori y nosotros formamos una familia de 3 hijos y 3 hijas.

Almacén sin bebidas alcohólicas no tiene beneficio. Con la mala experiencia con mi esposo jamás comercialice estas bebidas. A los 6 años del almacén sin bebidas alcohólicas fue necesario vender el comercio.

Nuevamente compramos un almacén en un barrio de gente de clase media donde si empezamos a comercializar bebidas alcohólicas, pero cada vez que vendo esta bebida hago la señal de la cruz pidiendo perdón.

Cómo es la vida en Perú?
Japón está considerado un país de poderío por el triunfo contra Rusia. Sin embargo, los inmigrantes agrícolas japoneses fueron burlados por los maleducados peruanos.

La organización japonesa comenzó con el "TANOMOSHI", que consiste en juntar un monto grande de dinero entre los japoneses para posibilitar la compra de negocio o casa. Así los japoneses comenzaron a comprar comercios de los italianos y los chinos. Nosotros con este tanomoshi construimos nuestra casa.

Este progreso rápido de los japoneses no agrado a los peruanos que comenzaron a criticar y hasta tiraron piedra a los comercios japoneses.

Los japoneses comenzaron a establecer la Asociación Japonesa para varios objetivos. Uno de los principales, fue para los chicos que llegaron a la edad para la escuela.

En 1935 ya había 32 escuelas japonesas de construcción moderna con profesores y textos traídos de Japón.

El nivel educacional fue del mismo grado de Japón. Mi esposo desde que comenzaron a estudiar Masanori y Masahide hasta su graduación estuvo a cargo de la administración del colegio.

Por otro lado a los peruanos no les agradaba esta situación de que los inmigrantes con la educación de Japón no se integran a la sociedad peruana. El movimiento Anti Japón va en peor. Los inmigtantes japoneses también tienen su razón, porque el nivel educacional del Perú está atrasado 50 años y las escuelas son en su mayoría ranchos.

La situación exportadora peruana fue afectada por la crisis mundial del cominenzo de 1930. Hubo revueltas en varias partes del Perú y muchos japoneses fueron afectados e incendiados. Felizmente nuestro negocio no fue dañado, pero esta situación no es nada buena para la educación de nuestros hijos. Enviamos a Masahide de 12 años y Toyoko de 10 años a Okinawa. Pero la preocupación por Toyoko no me dejo dormir tranquila. Al año regrese a Toyoko y le envie a la escuela local. Masahide terminó su secundario en Okinawa y regresó al Perú para emplearse como secretario en la Escuela Japonesa del Perú.

La tormenta AntiJapón
En 1930 Japón estaba en crisis. En Perú los japoneses se dedicaban al baseball y formaron teams por provincias japonesas. Mi esposo perteneció al team Okinawa y los domingos bateaba a pesar de su cabeza pelada. Su dedicación al baseball fue ferviente. Para estar cerca del campo de baseball se compró un baldío enfrente de la escuela y comenzó el preparativo para la construcción de la casa. Pero la nostalgia para volver a su país natal le atacó y en 1938 en medio de la guerra Japón-China viajamos a Okinawa. Había pasado 25 años. De Yokohama a Okinawa; en el puerto de Naha estaban llenos de mujeres con delantal blanco de los soldados muertos, niños y adolescentes con fusiles de madera marchando y entonando marchas militares. Ya había comenzado el militarismo.

Visitamos a la persona que nos recomendó emigrar a Perú que ya era un viejo de 70 años. Mi mamá ya no estaba. Fuimos a Kokuto Mura, Okuma donde yo había nacido. Recorrimos campos y colinas llamándola a mi mamá. Paso 10 meses y volvimos nuevamente a Perú. Durante este viaje festejamos nuestra bodas de plata.

En Lima, cuando en Japón se estaba festejando la gran victoria de Japón, había aire de antiJapón. En los diarios locales había fotos y notas sobre la crueldad de los soldados japoneses. En Perú a los negocios de los japoneses tiraron piedras, excremento de caballos y las personas transeúntes fueron escupidos.

Nosotros inmigrantes confiamos y creemos en Japón, país de los dioses y a pesar del odio generado contra Perú, supimos perdonar.

Baseball fue nuestra diversión.

Con todos estos eventos y problemas el año siguiente habíamos terminado la construcción de nuestra casa donde disfrutamos hasta hoy.

Mi esposo se anotó como sponsor del Juventud Gloria Football Club y comenzó una activida muy intensa con los jóvenes de Perú. Los amigos de mi esposo inclinaban la cabeza: "no entiendo la actitud de Gabe es como asociarse con lobos".

La tormenta antiJapón se estaba tornando cada vez peor hasta que ocurrió la revuelta de Mizou del 13 de mayo de 1940. Todos los negocios de los inmigrantes japoneses fueron destruidos. Los dueños y empleados fueron violados.

Nosotros habíamos vendido nuestro negocio y mi esposo se dedicaba a su especialidad: vendedor de bebidas alcohólicas. Cuando ocurríó la revuelta los amigos del club de football vinieron alrededor de nuestra casa para protegernos. Nos dimos cuenta de la importancia de asociarse con personas locales. La oficina de inmigrantes también fue destruida. A la semana de esta revuelta. Ocurrió el terrible terremoto en Callao, Perú.

Que entre los pobladores consideraron como castigo de lo que hicieron contra los japoneses. La relación Perú-Japón comenzó a mejorar. Pero la paciencia de los inmigrantes japoneses comenzó a llegar a su fin. El nerviosismo aumentaron, el movimiento para regresar a Japón es mayor. Cada barco que llega de Japón regresa mayormente con chicos.

Matrimonio del Príncipe Mikasa
Comenzó la Segunda Guerra Mundial. Reuniones de inmigrantes fueron prohibidas. Sin permiso no se puede trasladar al vecino pueblo. Inmigrantes fueron encerrados en zonas. Personas influyentes fueron trasladados a campos de concentración en Texas. De a uno comenzaron a llevar a este campo como preso. Estabamos ya preparados para que nos lleven. Pero felizmente no nos llamaron. El nombre "Gabe" existe en Perú. ¿Posiblemente nos consideraron como peruanos?

Las actividades grupales de los japoneses desaparecieron por completo. Las 30 escuelas también fueron clausuradas o confiscadas. Los maestros fueron devueltos a Japón. Los fondos y capitales de los japoneses fueron congelados. Los esfuerzos construidos con sudor y sangre durante el último medio siglo se derrumbaron por completo. Hijos que fueron a Japón, muchos murieron en la guerra.

Terminó la guerra, pero entre los japoneses la creeencia del gran imperio del Japón es imbatible.

Mi marido nuevamente comenzó como vendedor de bebidas alcohólicas. En la ciudad de Lima, los japoneses comenzaron a abrir comercios como los yuyos en el campo pisoteado.

En 1950, dentro de la ciudad de Lima fue construido "La Unión Campo Deportivo S.A.", el señor Ichitaro Morimoto fue el primer presidente y mi esposo fue elegido como vicepresidente. El campo deportivo es de 100 000 metros cuadrados, donde en 5 años se construyó una cancha de football, baseball, tenis y pista de atletismo. La pileta de natación fue terminada el año pasado. El mayor éxito fue la pista de atletismo que fue contruido por el señor Soichi Ohtake.

"Perú Central Club Japonés" fue reorganizado con el señor Yoshisada Muramatsu (Yamanashi) como el presidente y mi esposo como vicepresidente.

En mayo de 1957, mi esposo representó a Perú en la Fiesta Mundial de Japoneses en el exterior realizado en Sankei Hall de Okinawa. Al regresar a Perú, dijo mi esposo: "el lugar donde uno reside es el mejor país".

En Perú no existió organización femenina cuando en el mundo existe igualdad hombre-mujer. ESto es como faltar un brazo en el cuerpo. Razón por la cual fue iniciado una organización femenina en el Perú.

La primera presidenta fue Sadako Muruyama (de Nagano). Yo fui elegida como directora. Las 1229 miembros nos dedicamos principalmente a la colecta para Red Cross y a la colecta para la lucha para terminar con el cáncer.

Mi esposo en 1950 ingresó como miembro del Comité San Francisco para ayudar a las personas aventajadas que no pueden trabajar. En 1958, él ocupó la cabeza de esta organización. Con la señora Takuko Ikeda (de Tochigi) fue construida la geriatría Desamparados.

En junio de 1958 en el campo deportivo La Unión se reunieron aproximadamente 6000 personas (japoneses) para invitar al matrimonio del príncipe Mikasa.

Fueron apenas 10 personas que sobrevivieron desde la primera inmigración del año 32 de la era Meiji.

Fueron muy cordiales las palabras del príncipe: "que suerte que estamos vivos". A continuación en la recepción en la embajada tuve la suerte de estar muy cerca de los príncipes. "Obachama", me dijo con cariño. Como cambio la familia imperial.

Este mismo año, por la visita del matrimonio Mikasa, fue construido "Mikasa Hall" en el campo deportivo.

Aquí todos los años celebramos el cumpleaños del Emperador. El año que viene, en mayo, está programada la visita del matrimonio del príncipe heredero.

La relación entre Perú y Japón comenzó a mejorar. El señor Teraoka, conocido como "embajador generoso", organizó la visita oficial del Presidente Prado de Perú a Japón. La buena relación Perú-Japón rápidamente fue mejorando. Pensando en la época de antiJapón, ya paso como un sueño.

El día que abrió la puerta del cielo
Son 53 años desde que llegamos a Perú. Mi hijo menor Masanobu falleció joven. El mayor Masahide ya paso los 50, junto con el menor Masanori están sucediendo la oficina de contabilidad que estableció el padre. Toyoko y Hideko se casaron con personas anti-sake como cumplimiento de mi deseo. Ellos están viviendo sus felices días de matrimonio normales.

Fiesta de Año Nuevo, Día de Respeto a los mayores, Colecta callejera, trabajar con los jóvenes del Club Femenino son los días que me olvido de mis años.

Un día la señora Shorikan Ishikawa me dijo: "Gabesan es la abuela de todos". La geriatría lo tomo como sorpresa, pero a mi me gustó ese nombramiento.

Recordando, nosotros no tenemos ninguna obra sobresaliente. Pero, como recuerdo aliciente hay uno. Desde alrededor de 1936 comenzamos a intervenir con arreglos matrimoniales, llamado nakodo en japonés.

Son 37 los matrimonios que fueron formados, todos con éxito. Desde hace 7 a 8 años la fama de: "es más confiable que la diosa de Degumo" se expandió. Tal que nosotros, pelado de Gabe y yo comenzamos a arreglar matrimonios entre los peruanos. La compañía de inmigrante efectúa regalos muy valiosos a los jóvenes pobres con anillos, muebles y hasta encontraba trabajos. Nosotros los Gabe bendecimos a todos los nuevos matrimonios regalando una estatua de Cristo.

A nosotros vino el Día de la Bendición el 22 de noviembre de 1963 cuando cumplimos las Bodas de Oro. Este evento fue festejado con la presencia de 400 personas.

Bailamos el tradicional Kagiyade Kaze. La alegría de este día fue como una flor que se abrió en aire libre.

Paso tres años. En mayo del año pasado, mi esposo fue premiado con la Medalla Tesoro Imperial Cat. 6° por su obra sobresaliente como japonés en el exterior. También recibieron el señor Genji Niimura (de Tokyo), señor Shinsada Hachiki (de Okinawa) y el señor Yoshisada Matsumura (de Yamanashi). Fueron 4 los premiados.

Inmediatamente con el anuncio del premio, el señor Niimura de 85 años fallece. Como si corriera detrás del señor Niimura, mi esposo por derrame cerebral entra en coma. Al mes, sin recuperar el conocimiento en la fecha 29 de junio de 1966, a los 75 años él fallece con la presencia de los familiares, 4 hijos, 19 nietos y 2 bisnietos. Como coincidencia milagrosa el 29 de junio para los católicos es el día que abrió la puerta del cielo. Para el ferviente católico que fue mi esposo es el día propicio para la ascensión. "Abuelo, yo dentro de muy pronto estaré yendo, descanse tranquilo", lo despedí con la bendición de despedida.

(Extraído de: "Los 50 años que vivió una mujer" publicado en Shufu no Tomo, marzo de 1967)